La Ermita de San Juan fue edificada entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, convirtiéndose en un referente del patrimonio religioso de Argamasilla de Calatrava. Aunque su fachada ha sufrido modificaciones a lo largo del tiempo, conservando elementos de distintas épocas, el lateral externo y el artesonado interior del techo mantienen su estructura original, mostrando la pericia constructiva de los maestros de la época.
Esta ermita se erige como un espacio de ruego y agradecimiento, especialmente orientado hacia los viajeros que transitaban por la zona, quienes acudían a ella en busca de protección y bendición durante sus desplazamientos. Su conservación permite apreciar tanto el valor arquitectónico como la función espiritual que ha desempeñado a lo largo de los siglos, convirtiéndola en un testimonio vivo de la historia y las tradiciones locales.